Ecos de una migración forzada

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Ricardo Bueno | Piedras Negras, Coah.- Piedras negras junto y todo el estado de Coahuila se encuentran viviendo una situación inusual la llegada de mil 600 migrantes procedentes de distintos países de centroamérica que vienen con la intención de solicitar asilo político en la vecina comunidad de Eagle Pass, Texas, la cual al igual que el lado mexicano enfrentan este fenómeno.

Desde la llegada de la primera caravana, nuestro país ha ocupado los primeros planos de los medios informativos, pero de acuerdo a los testimonios de quienes han recorrido miles de kilómetros y atravesado un largo caminar para llegar hasta la frontera con los Estados Unidos resaltan que este movimiento lo hacen por necesidad, por buscar oportunidades, una mejor calidad de vida la cual en su país no la pueden lograr debido a los gobiernos a pasivos de aquella parte del continente.

Esta travesía de miles de kilómetros la han denominado una migración forzada ya que a la pobreza se le suma la ola de violencia que se vive por las Maras en aquella parte de centroamérica, así lo narra Francis una mujer de aproximadamente 30 años de edad, hondureña, quien acompañada de su menor hija y esposa buscan llegar hasta el estado de Florida donde considera será un lugar donde puedan vivir de una mejor manera.

Wilfrido es otro de los cientos de testimonios de hondureños que resaltan la pobreza existente razón que lo orilló a tomar esta decisión de viajar por más de 20 días en ocasiones a “ride” e inclusive tramos caminando, todo con tal alcanzar el tan anhelado sueño americano.

El salir del lugar de origen siempre generará riesgos sobre todo trasladarse a otras naciones donde existen distintas costumbres; pero eso no fue impedimento para Katy una joven de apenas 21 años quien viaja sola y sin tener a un solo familiar del otro lado del río ella al igual que todos buscan oportunidades de empleo y superación.

Estos son los ecos y testimonios de quienes han traspasado frontera con el único propósito de encontrar estabilidad en sus vidas y en la de sus familias alejadas de la violencia y pobreza que azota a los denominados países tercermundistas teniendo la mirada fija en alcanzar ese que muchos han denominado como el sueño americano.