Policías corruptos, aviones, códigos y barcos: así movía la droga ‘El Chapo’

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Agencias.- “Pagando millonarios sobornos a la policía mexicana para que le permitiera mantener el tráfico de drogas”, dijo Miguel Ángel Martínez Martínez, su ex piloto y ex gerente y ahora testigo del Gobierno de Estados Unidos en el juicio que se sigue contra el capo.

Entre los que presuntamente aceptaron sobornos se identificó en su primera aparición en el tribunal de Nueva York a Guillermo González Calderoni, quien entonces tenía a su cargo la oficina en Guadalajara de la dirección general de Seguridad de la Procuraduría General.

De acuerdo con el testimonio de Martínez, alias “el Gordo”, “el compadre” y “Tololoche”, Guzmán Loera se refirió a este funcionario como su “amigo” y también le dijo que “era un policía bien inteligente”.

El expiloto del Chapo aseguró que entre 1987 y hasta más o menos 1992 dieron “mucho dinero” a González Calderoni, un periodo en el que dijo que le entregaron “dos o tres veces 10 millones de dólares cada ocasión”, y que ese dinero le fue enviado en aviones de Guzmán Loera para que le permitiera “trabajar con la droga”.

Según su testimonio Guzmán Loera y González Calderoni se conocieron en 1987, y que fue este funcionario quien advirtió al acusado de que el Gobierno de Estados Unidos había establecido una base para interceptar los aviones que venían de Colombia con droga, además de informar si había una investigación o qué hacer para no ser capturado.

González Calderoni fue asesinado en Texas en febrero de 2003 de un balazo en la cabeza mientras conducía su Mercedes Benz.

En su primer testimonio detalló cómo se traficaba la droga desde Colombia a México para luego enviarla a EEUU, que las pistas de aterrizaje clandestinas estaban en Sonora, Culiacán, Nayarit, Guadalajara y Guanajuato y que se usaron aviones entre 1990 a 1995.

Explicó que los lugares fueron elegidos por Guzmán Loera porque eran las plazas “donde la policía (a los que pagaban sobornos) le permitía trabajar” y que la droga era recibida por él mismo, Arturo y Héctor Beltrán Leyva, Martín Moreno y otras personas que no conocía.

Además de piloto, Martínez se encargaba de hablar con los cárteles de Colombia (Cali, Medellín) para recibir de ellos “la mayor cantidad posible” de cocaína, almacenarla y enviarla a EE.UU.

Explicó, además, en su detallado testimonio, las claves de comunicación que usaban para las operaciones de narcotráfico, así como sus funciones en la organización, que cambió el transporte para traer la droga en barcos por seguridad.

Expuso que las embarcaciones colombianas y las de Guzmán Loera se encontraban en aguas internacionales donde se transfería el cargamento a los barcos de su ex jefe.

El 55% del dinero de la venta de esta droga era para los colombianos y el 45% para el Chapo, según el testigo.

Martínez detalló que el cartel operaba como una corporación, cuyos empleados aumentaron de unos 25, cuando él comenzó, a unos 200, que incluía pilotos, aviones, capitanes de barco, distribuidores de droga y otros que blanqueaban el dinero.

Martínez según ha dicho en el proceso la defensa del Chapo casi perdió la nariz al consumir 4 gramos de cocaína al día, ha creado gran expectación dadas las medidas de seguridad puestas en marcha, como la prohibición de que los artistas que acuden a la corte dibujen su rostro real.

El Mundo