“Quisiera pedirles a todos una oración especial, por el Papa emérito Benedicto, que en silencio está sosteniendo a la Iglesia. Recordarlo – está muy enfermo – pidiendo al Señor que lo consuele, y lo sostenga en este testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final”.
Esta fue la petición del Papa Francisco al final de su audiencia general de este miércoles 28 de diciembre, al dirigirse a los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI del Vaticano.
Con estas palabras Francisco deja entrever el delicado estado de salud de su predecesor.
“Puedo confirmar que en el curso de las últimas horas, ha habido un agravamiento, debido a su avanzada edad. La situación está de momento bajo control, seguida en permanencia por los médicos”, indicó en un comunicado el director del servicio de prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni.
El pasado 16 de abril, Joseph Ratzinger cumplió 95 años y algunos meses después de su dimisión en febrero de 2013, se trasladó al monasterio Mater Ecclesiae, en los Jardines Vaticanos, donde vive actualmente.
En todo este periodo es asistido por las consagradas de la Asociación Memores Domini y su secretario personal, monseñor Georg Gänswein, que a lo largo de los años siempre ha hablado de una vida dedicada a la oración, la música, el estudio y la lectura.