Un peritaje independiente sobre la muerte del joven actor Octavio Ocaña, determinó que no se suicidó ni manipuló un arma de fuego, informó el medio nacional Milenio que cuenta con copias de los documentos del estudio llevado a cabo.
Con ello se contradice a la versión que dio a conocer la Fiscalía del Estado de México.
La víctima habría recibido un disparo de un arma superior al calibre .380 cuando se encontraba acostado sobre la carpeta asfáltica, según determinó el criminalista Mauricio Reséndiz, contratado por la familia.
El estudio realizado por Reséndiz, fue elaborado con dictámenes periciales, actas médicas, inspecciones y entrevistas por lo que concluye que “no realizó ninguna acción tendiente al suicidio”.
Cuestionan la mecánica de hechos realizada por el perito Juan Carlos Piña que no sería “coincidente con los indicios producidos dentro del vehículo”, y se determina que el actor habría sido prácticamente ejecutado.