A casi tres años de la llegada de los talibanes al poder en Afganistán, las limitaciones impuestas se endurecen, pues el gobierno oficializó un documento de más de 100 páginas promulgando 35 nuevos artículos a las leyes.
En este imponen normativas estrictas sobre el uso obligatorio del hiyab en las mujeres, restricciones al movimiento y ordenamientos restrictivos sobre los medios de comunicación.
Este paquete restringe principalmente la libertad de las mujeres. Uno de los artículos busca evitar el sonido de las voces de ellas en público, limitando su capacidad para cantar, recitar o hablar en un micrófono en la vía pública, además de prohibir a los conductores transportar mujeres sin el acompañamiento de un hombre.
Impone como necesario que las mujeres cubran su rostro en su totalidad, prohibe cubrir su cuerpo con ropa atractiva, ajustada o que revele la forma de su cuerpo, o cualquier otro atuendo que pueda “causar tentación” y tampoco pueden usar maquillaje o perfumes.
En cuanto a los hombres, se les prohíbe el uso de la corbata, peinarse o cortarse la barba por debajo de la longitud de un puño.
Las restricciones llevan consigo duras penas judiciales en contra de las mujeres, que pueden ir desde “advertencias por castigos divinos” hasta tiempo dentro de la cárcel, que varía entre unas horas hasta tres días.
Según datos oficiales, el gobierno talibán ha detenido alrededor de 13,000 personas por faltas a los códigos morales, sin revelar exactamente cuantos hombres y cuantas mujeres han sido encarcelados.