Un grupo armado asesinó a siete jóvenes que se encontraban conviviendo en el marco de la celebración del Día de la Madres organizada por la parroquia de Nuestra Señora Reina de los Apóstoles, en la plazuela principal del poblado de San Bartolo, en el municipio de San Felipe, en Guanajuato.
Testigos aseguraron que sujetos dispararon armas de alto poder desde una camioneta que se estacionó en la plaza.
Aunque autoridades llegaron al sitio tras llamadas de emergencia, los jóvenes ya no contaban con signos vitales y los asesinos ya no se encontraban en el sitio.
Fue hasta las 08:00 horas, cuando los peritos y el personal del Servicio Médico Forense (Semefo) realizó el levantamiento de los cuerpos que habían quedado entre los juegos infantiles, las macetas y el kiosko.
Fueron identificados como Ángel, de 19 años; Braulio, de 25, y Miguel y Ángel, cuyas edades no fueron determinadas. Además un joven originario de la comunidad vecina de Chirimoya y a otros dos, presuntamente hijos de Alfonso Tapia, delegado de la comunidad de San Bartolo.
El arzobispo de León, Jaime Calderón, y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) condenaron el ataque a los fieles de la Iglesia católica.
En un comunicado llamaron a todos sus integrantes a no permanecer indiferentes ante la “violencia que lacera a tantas comunidades de nuestro país”.
“Esta masacre, una más entre tantas que se repiten con dolorosa frecuencia, es un signo alarmante del debilitamiento del tejido social, la impunidad y la ausencia de paz en varias regiones de nuestra nación”.