En México, muchas personas conservan una pequeña cicatriz en el brazo, resultado de una inmunización recibida en la infancia.
Según la Secretaría de Salud, la vacuna responsable de esa marca es la BCG (Bacillus Calmette-Guérin), aplicada para prevenir la tuberculosis, algo que ha sido confirmado en reiteradas ocasiones por autoridades sanitarias, ante la persistencia de dudas en la población.
El tema volvió a ser tendencia luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum, abordara la confusión frecuente entre la vacuna de la tuberculosis y la del sarampión respecto a la cicatriz.
“Hoy me preguntaba una persona en la mañana, que trabaja aquí en Palacio Nacional, si la vacuna del sarampión es al que deja la marquita. No, esa es otra vacuna, es la de la tuberculosis”.
Diferencias
La vacuna BCG se administra usualmente en los primeros días de vida y produce una reacción local en la piel que termina formando una cicatriz visible en la parte superior del brazo.
La Secretaría de Salud ha subrayado que la cicatriz es una consecuencia normal y no representa ningún riesgo para la salud.
Mientras que la vacuna contra el sarampión no deja ninguna marca visible.
En México, la aplicación de la BCG es parte del esquema nacional de vacunación desde hace varias décadas. La marca que deja en la piel ha adquirido incluso un significado cultural, ya que identifica a quienes accedieron a la inmunización durante su infancia. Este punto ha sido destacado por la Secretaría de Salud como parte de las estrategias de comunicación para fortalecer la confianza en los programas de vacunación.