Terrance Cole, el director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), destacó el trabajo del secretario mexicano de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, contra el crimen organizado.
El funcionario estadounidense resaltó la relación de colaboración que mantiene con Harfuch y agradeció su liderazgo y disposición para trabajar conjuntamente.
Dichas declaraciones fueron realizadas durante la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, celebrada en Buenos Aires, donde participaron representantes de más de 100 países.
Cole recordó que Harfuch ha dedicado casi dos décadas al combate contra el crimen y que ha trabajado en la Policía Federal, la Agencia de Investigación Criminal, la seguridad de Ciudad de México y actualmente encabeza la SSPC.
También, Cole señaló que Harfuch sobrevivió al atentado ocurrido en Ciudad de México, en el que murieron dos integrantes de su equipo de seguridad. A pesar del ataque, regresó a sus funciones y continuó trabajando en seguridad.
Harfuch explicó que durante los últimos meses se ha incrementado significativamente el intercambio de información con la DEA, lo que permite acelerar investigaciones y acciones contra delincuentes que operan en ambos países.
Harfuch señaló que no basta con decomisar drogas: también se busca identificar a los líderes, destruir las cadenas de suministro, combatir el lavado de dinero y desmantelar la infraestructura logística de los grupos criminales.
Según las cifras presentadas por el secretario, el promedio diario de homicidios dolosos habría pasado de 86 al inicio del sexenio a 42 en julio de 2026, una reducción de aproximadamente 51%. También reportó una disminución de 33% en delitos de alto impacto.
Harfuch señaló que desde el inicio de la administración se han asegurado 518 toneladas de droga, más de 2 toneladas y 5 millones de pastillas de fentanilo, además de 32,800 armas de fuego. También reportó más de 63,500 detenidos por delitos de alto impacto y 92 objetivos trasladados a Estados Unidos.
Harfuch insistió en que los grupos criminales aprovechan las fronteras para producir drogas, conseguir precursores, mover mercancías, lavar dinero y generar violencia. Por eso, México plantea una cooperación basada en responsabilidad compartida, reciprocidad, confianza y respeto a la soberanía mexicana.