Redacción.- La amenaza que significan los grupos criminales que trafican drogas hacia Estados Unidos, no solo afecta a las familias de mormones que habitan entre Sonora y Chihuahua sino también a los residentes mexicanos que tienen una relación económica, política y cultural con sus vecinos de La Mora.
A inicios de esta semana, un comando de sicarios atacó a las familias mormonas Miller, Langford y LeBarón dejando nueve víctimas fatales, entre ellas tres mujeres y seis niños, además de cinco menores heridos, situación que ha puesto en alerta a la comunidad, pero también los mexicanos que forman parte de ese entorno.
En el poblado de Bavispe, ubicado a 12,4 kilómetros de la comunidad mormona de La Mora, habitan alrededor de 1.300 personas, María Pilar, quien se dedica al comercio en una tienda de abarrotes, reconoce que mexicanos y extranjeros a pesar de tener marcadas diferencias, principalmente el color de piel y la religión, llevan un siglo viviendo en paz y con armonía.
“Si los atacan a ellos, que podemos esperar nosotros. El temor aquí es generalizado en todos los habitantes de la región”, contó Pilar en entrevista con Efe, desde que sobrevino la tragedia, efectivos de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano instalaron un campamento en la entrada a la cabecera municipal junto a una brecha utilizada como pista de aviación.
Regularmente, Bavispe cuenta con cuatro policías y tres unidades para la vigilancia de cuatro poblados: San Miguelito, Bacerac, Las Moritas y la cabecera municipal y sus habitantes afirman que los sicarios están mejor armados que los policías e incluso que el Ejército Mexicano.
