Científicos de Washington descubrieron el primer nido de los llamados “avispones asesinos” que luego fue eliminado con éxito para proteger a las abejas nativas, informaron las autoridades medioambientales.
Trabajadores del Departamento de Agricultura pasaron semanas buscando, atrapando y usando hilo dental para atar dispositivos de rastreo a avispones asiáticos gigantes, cuya picadura es sumamente dolorosa, pero cuya verdadera amenaza es para las abejas que polinizan los cultivos.
El panal tiene aproximadamente el tamaño de una pelota de baloncesto y contiene entre 100 y 200 avispones, de acuerdo con los científicos.
Los expertos erradicaron el nido para evitar que prolifere esta especie invasora, que puede alcanzar casi cinco centímetros de longitud y es designada por algunos como “avispones asesinos”.
El dueño de la propiedad le había dado permiso al departamento para quitar el nido y también el árbol si era necesario.
“Es muy importante detenerlo ya”, dijo este viernes en rueda de prensa Sven Spichiger, entomólogo del Departamento de Agricultura.
A diferencia del avispón gigante, el avispón asiático de “patas amarillas” (Vespa velutina nigrithorax) comenzó a colonizar parte de Europa occidental, donde llegó probablemente en 2004 con una carga de cerámica enviada desde China a una localidad del suroeste de Francia, donde comenzó a pulular.
En comparación, los avispones, avispas y abejas comunes en Estados Unidos matan a un promedio de 62 personas al año, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. En Japón, entre 30 y 50 personas mueren cada año tras ser picadas por avispones gigantes.
La amenaza real de los avispones asiáticos gigantes son sus devastadores ataques contra las abejas, que ya están siendo diezmadas por problemas como ácaros, enfermedades, pesticidas y pérdida de alimento.