El régimen Talibán en Afganistán introdujo una reforma al Código Penal, conocida como De Mahakumu Jazaai Osulnama, que permite a los hombres golpear a sus esposas e hijos siempre y cuando no existan heridas visibles.
El artículo 32 otorga a los líderes de un hogar la facultad de imponer castigos físicos discrecionales, lo que ha sido interpretado como una legalización de la violencia doméstica.
De acuerdo a Excélsior, La normativa también establece que las esposas son consideradas “esclavas” legales y no pueden abandonar la casa sin autorización. Si lo hacen, pueden enfrentar hasta tres meses de prisión.
El Talibán ha impuesto desde su primera llegada al poder en 1996 una interpretación estricta de la ley islámica (sharía), que restringió severamente los derechos de las mujeres como la prohibición de estudiar, trabajar fuera del hogar o salir sin acompañamiento masculino.
Tras la invasión estadounidense en 2001, muchas de estas normas fueron derogadas, pero con el regreso del Talibán al poder en 2021, se reinstauraron medidas similares.
Históricamente, el sistema judicial afgano ha estado marcado por la aplicación de castigos corporales y diferenciados según el estatus social. La nueva reforma refuerza esa tradición, institucionalizando prácticas que ya se aplicaban de manera informal en comunidades rurales bajo control talibán.
Aunque el código contempla una vía judicial para denunciar agresiones, las condiciones son prácticamente imposibles de cumplir debido a que las mujeres deben mostrar heridas graves ante un juez, permanecer completamente cubiertas y acudir acompañadas por su esposo o tutor masculino, lo que en muchos casos significa depender del propio agresor para poder denunciar.
Reacción internacional
Organizaciones de derechos humanos han denunciado que estas disposiciones institucionalizan la violencia doméstica y profundizan la discriminación contra las mujeres y las clases sociales más bajas.
La comunidad internacional recuerda que Afganistán ya había sido señalado en informes de la ONU por violaciones sistemáticas a los derechos humanos tras el regreso del Talibán al poder en 2021.