Una comunidad indígena deberá abandonar Cartí Sugdupu, una isla del Caribe panameño en la que ha vivido toda su vida,pero que debido al cambio climático, esta será devorada por el mar en menos de 30 años.
Son más de mil personas las que viven en la comarca indígena de Guna Yala, ellos pasan sus días hacinados y sin agua potable, solo sostenidos de una economía basada en la pesca, el turismo y la producción de yuca y plátano.
Sin embargo ahora tendrán que irse.
El calor y la falta de servicios públicos, sumados a la constante subida del nivel del mar que inunda regularmente sus casas, les hacen la vida prácticamente imposible.
El gobierno y la comunidad trabajan desde hace más de una década en un plan para trasladar a 300 familias a un terreno en tierra firme que pertenece a los guna, pues se cree que la isla será tragada por el mar hacia el año 2050.
Ahí las viviendas son sumamente precarias, de pisos de tierra y paredes y techos de caña, madera y hojas de zinc; no hay agua potable y los habitantes deben salir en lancha a buscarla en los ríos o comprarla en tiendas del continente.
La mayoría no tiene luz eléctrica de manera continua. Los isleños dependen de un generador público que se enciende unas horas por la noche, aunque algunos usan paneles solares y generadores privados.
Si el gobierno no retrasa nuevamente la mudanza, la comunidad se instalará a fin de año o inicios de 2024 en la nueva barriada de 22 hectáreas en tierra firme, a 15 minutos en lancha de la isla. La nueva urbanización es construida en un monte tropical que fue talado. Los futuros habitantes quieren bautizarla con el nombre de Isber Yala, o Árbol de Níspero.