Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) emitieron el lunes 26 de junio una alerta sanitaria tras documentar cinco casos de malaria adquiridos en Estados Unidos en los últimos dos meses.
Uno de los casos se ubica en Texas, mientras los cuatro restantes en Florida y son los primeros registrados localmente en los últimos 20 años, lo que significa que los contagios no están relacionados con viajes al extranjero.
Los últimos casos locales se identificaron en 2003 en el condado de Palm Beach, Florida.
El paludismo o malaria es una enfermedad grave, a veces mortal, que se transmite a través de mosquitos, no de persona a persona, a excepción de las madres que pueden contagiar a sus fetos durante el embarazo o parto.
El Departamento Estatal de Servicios de Salud de Texas aconsejó a los residentes protegerse de las picaduras de mosquito utilizando repelente y vistiendo prendas con mangas y pantalones largos.
Los casos recientes fueron causados por un parásito que infecta a los mosquitos llamado P. vivax. Este parásito no es tan mortal como otros que causan el paludismo, pero puede permanecer latente en el organismo y causar infecciones crónicas meses o años.
Los síntomas típicos son fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares y fatiga, además de náuseas, vómitos y diarrea, estos suelen aparecer entre 10 días y cuatro semanas después de la picadura del mosquito.