Conocido como uno de los espías más dañinos en la historia de Estados Unidos, Robert Hanssen de 79 años, un agente del FBI convertido en topo ruso fue encontrado muerto el pasado lunes en una prisión de máxima seguridad en Florence, Colorado.
A lo largo de su vida recibió más de $1,4 millones de dólares en efectivo y diamantes depositado en cuentas rusas; por su rol de contrainteligencia, tuvo acceso a información clasificada y en 1985 inició su actividad delictiva, enviando material a Rusia y la ex Unión Soviética.
Se convirtió en oficial del FBI el 12 de enero de 1976, usaba el alias “Ramón García” cuando mantenía correspondencia con sus supervisores y aunque ocasionalmente hubo cierta sospecha en torno a sus inusuales actividades, no fue atrapado durante años.
“comprometió numerosas fuentes humanas, técnicas de contrainteligencia, investigaciones, docenas de documentos clasificados del gobierno de Estados Unidos y operaciones técnicas de extraordinaria importancia y valor”.
Después de que el FBI arrestara al espía Aldrich Hazen Ames en 1994, la oficina se dio cuenta de que todavía se estaba filtrando información clasificada lo que motivó la investigación sobre Hanssen y como estaba a punto de jubilarse, el FBI actuó rápidamente para atraparlo con las manos en la masa.
Durante su arresto, preguntó a los agentes del FBI: “¿Por qué tardaron tanto?”.
Se declaró culpable de 15 cargos de espionaje y en mayo de 2002 fue sentenciado a cadena perpetua sin libertad condicional en la prisión, ADX Florence, una de las prisiones federales más seguras de la nación, que alberga a otros reclusos de alto perfil como el líder de al-Qaeda Zacarias Moussaoui y el autor del atentado del maratón de Boston Dzhokhar Tsarnaev.
La causa de su muerte aún no se ha confirmado.