El inicio del desconfinamiento en Francia, que permite a los ciudadanos moverse a una distancia de 100 kilómetros de casa, ha provocado este lunes un alud de compradores.
La policía ha desplegado un operativo para regular el acceso a los comercios.
Muchos clientes con mascarilla se encontraban en los supermercados, sin respetar las distancias de seguridad. “Intentamos poner orden como podemos”, afirmó uno de los comerciantes.
Según algunas fuentes, a primera hora han llegado a haber hasta 2.000 personas para comprar en los establecimientos.
La afluencia masiva de clientes ha hecho que la policía regulara el acceso. Agentes de la Policía Local de la Jonquera, de los Mossos d’Esquadra y de la Policía Nacional han velado porque se respetaran las distancias de seguridad.
Tras 55 días encerrados en sus casas, Francia, uno de los países más afectados por el coronavirus. Peluquerías, tiendas de ropa, florerías y librerías volvieron a abrir sus puertas, con una batería de precauciones para empleados y clientes.
Para tomar el metro, el autobús o el tren, deben obligatoriamente llevar una mascarilla.
En París, quienes quieran tomar los transportes públicos en las horas de mayor frecuencia deben además presentar un certificado de su empresa que justifique la necesidad de desplazarse, una medida tomada para evitar multitudes.
Y para asegurar la distancia física entre pasajeros, se instalaron señalizaciones y flechas en el suelo de los andenes de las estaciones del metro. En caso de que no se respeten las reglas, se podría interrumpir el servicio, advirtieron los responsables.