Lo que comenzó como un miércoles ordinario, teminó con el mundo bajo llave, pues el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaraba al COVID-19 como pandemia, marcando uno de los momentos más trascendentales de la historia reciente.
En cuestión de semanas, el virus se propagó por decenas de países, transformando la vida cotidiana, poniendo a prueba los sistemas de salud y provocando una crisis sanitaria, económica y social a escala global.
Frente a ese desafío sin precedentes, médicos, científicos, trabajadores esenciales y comunidades enteras se movilizaron para proteger la vida, desarrollar vacunas y enfrentar una emergencia que redefinió la manera en que el mundo entiende la salud pública.
Países de todo el mundo implementaron medidas de emergencia como el distanciamiento social, el uso de mascarillas, la suspensión de eventos masivos y periodos de confinamiento.
Los gobiernos prohibieron aglomeraciones, se suspendieron clases en escuelas y se restringió el ingreso de extranjeros.
A principios de marzo de 2026, la cifra oficial acumulada de muertes por COVID-19 en el mundo ha superado los 7.1 millones de fallecidos registrados, según registros recopilados por Wikipedia basados en datos oficiales.
En México, de acuerdo con datos recopilados por la OMS hasta febrero de 2026, se registraron más de 7 millones 629 mil 928 casos y al menos 335 mil fallecimientos.