La fiesta de Halloween o Noche de Brujas se ha convertido en una famosa fiesta estadounidense que cada año gana más adeptos en todo el mundo.
Aunque sus raíces no están realmente en Estados Unidos, sino en Reino Unido: su nombre proviene de la frase inglesa “All Hallows’ Eve”, lo que se traduciría como víspera de todos los santos.
La Iglesia católica instituyó como una de sus celebraciones el “Día de todos los santos”, en honor de los que “gozan de la vida eterna en la presencia de Dios” y que no aparecen en santorales o no se conoce su nombre.
Estudios más recientes han establecido que las hogueras y una celebración de buenas cosechas eran también características del festejo pagano de Samhain, uno de los cuatro festivales anuales que celebraban el inicio de las estaciones.
Las hogueras eran muy populares entonces: se usaban para quemar la paja, pero también como un ritual para “repeler” la brujería y las enfermedades.
La comida era un componente importante de las celebraciones y uno de los hábitos más característicos involucraba a los niños que iban de casa en casa cantando rimas o rezando por las almas de los muertos. A cambio, obtenían pasteles que representaban la liberación de un alma del purgatorio.
Durante la Gran Hambruna (1845-49) en Irlanda, que en ese entonces formaba parte del Reino Unido, más de un millón de personas emigró a Estados Unidos y se llevaron consigo su historia y tradiciones.
Hoy en día, Halloween es el día festivo no religioso más grande, de hecho, superó al Día de San Valentín y la Semana Santa como el período pico para las ventas de chocolate.