La madrugada del 25 de octubre el puerto de Acapulco, Guerrero sufrió el impacto del huracán Otis, que tocó tierra como categoría 5 causando graves estragos: inundaciones, deslaves carreteros, pérdidas materiales y completamente aislados en la comunicación.
El meteoro ha sido el que más graves daños ha causado, por lo menos, en más de dos décadas.
Golpeó con vientos máximos sostenidos de 260 km/h y rachas de hasta 315 km/h, siendo uno de los huracanes más fuertes que se hayan registrado en el Pacífico mexicano.
En la zona turística de Acapulco, imágenes compartidas por huéspedes mostraban la intensidad de los vientos en la madrugada y los refugios improvisados en salones de los hoteles.
El presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, aseguró que se trató de un huracán que evolucionó de manera atípica. “Hasta ahora no tenemos datos de pérdidas humanas, pero sí de daños materiales”
El gobierno informó del despliegue del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. Un convoy que transportaba ayuda humanitaria partió de Ciudad de México por tierra debido a que el aeropuerto de Acapulco también resultó afectado.
Fueron abiertos 500 refugios para la población local.