Luis Echeverría cumple 100 años de vida siendo el presidente más longevo en la historia de México.
Su figura representa muchos momentos con caras como autoritarismo, el gran presidencialismo metaconstitucional que tiene como sus lados más visibles el 2 de octubre de 1968; El Halconazo, en 1971 y la guerra sucia.
Protagonista del sexenio en el que encabezó la represión contra los movimientos insurgentes y cuyas consecuencias legales arrastra el sello de la impunidad; responsable de la masacre de Tlatelolco, en octubre de 1968.
Su política económica devino en una abierta confrontación con el sector empresarial y derivó en el inicio del ciclo de crisis económicas sexenales.
Fue creador de instrumentos importantes para los trabajadores, como el Infonavit o el Fonacot, y promotor de nuevas instituciones educativas, como la Universidad Autónoma Metropolitana y el Colegio de Bachilleres.
Impulsó la formalización de relaciones entre México y China en un contexto en que se escalaban las tensiones entre el país asiático y Estados Unidos por el recrudecimiento de la guerra de Vietnam.
El denominado halconazo del 10 de junio de 1971 fue prácticamente el principio de una soterrada estrategia de exterminio de las vertientes más extremistas, recrudeciéndose uno de los episodios más negros de la historia del México contemporáneo: la guerra sucia, cuyos primeros capítulos ocurrieron hacia finales de la década de los sesenta, con Echeverría como responsable de la política interior en la Secretaría de Gobernación.
Entre las historias que lo rodean están que siempre en sus giras internacionales viajaba con tortilleras para mostrarle al mundo un poco de México, que gracias su buena relación con el gobierno de China le regalaron una pareja de osos pandas que llegaron al zoológico de Chapultepec y fueron los padres de Togui.