Este viernes 6 de febrero arrancaron los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Milán y Cortina en italia, con la tradicional ceremonia de inauguración.
Aunque algunas pruebas ya han comenzado de forma anticipada, el desfile de delegaciones y el encendido de dos pebeteros marcan el inicio real de una cita que reúne a cerca de 3 mil atletas de más de 90 países, demostrando así la fuerza que tiene la competición a pesar de ser segunda espada en estos eventos.
Fue una ceremonia de apertura repartida en varias sedes y con dos pebeteros encendidos de forma simultánea: uno en Milán y otro en Cortina d’Ampezzo, ambos encendidos para representar la unión entre ciudad y montaña.
Está claro que Milano-Cortina 2026 no será solo deporte: será, ante todo, desarrollo, innovación y visión de futuro. Con un impacto económico estimado en 5.300 millones de euros, los Juegos dejarán como legado infraestructuras, crecimiento territorial.
Los Juegos Olímpicos representan valores como la competencia leal y pacífica entre jóvenes de todo el mundo; desde siempre son símbolos universales de paz, respeto e inclusión.
En un contexto internacional marcado por conflictos, el deporte sigue siendo un espacio creíble de diálogo. Las Olimpíadas nacieron para la paz.
Italia lo ha reclamado facilitando la adopción de la Resolución de la ONU sobre la tregua olímpica, apoyada por el Santo Padre y por el Presidente de la República: un llamado concreto para que el deporte pueda hacer callar las armas.