Un funcionario iraní declaró a la agencia de noticias Reuters que más de 2 mil personas han muerto en las protestas que iniciaron el pasado 28 de diciembre.
Las protestas comenzaron por la caída del valor de la moneda local y se extendieron hacia manifestaciones más amplias por las condiciones económicas. En algunos puntos también se escucharon llamados contra el sistema clerical que gobierna desde la Revolución Islámica de 1979.
Es la primera vez que una autoridad reconoce una cifra de esa magnitud.
Grupos de derechos humanos habían informado previamente sobre cientos de personas asesinadas y miles de detenidos. Organizaciones opositoras fuera de Irán afirman que el número real de muertos sería mayor que el estimado por la fuente oficial.
Los disturbios fueron provocados por las condiciones económicas, según el propio funcionario. Analistas citados en la información señalan que, aunque Irán ha superado protestas mayores en el pasado, el contexto actual es sensible por la magnitud de los problemas económicos.
Las protestas ocurren mientras se intensifica la presión internacional tras ataques israelíes y estadounidenses del año pasado.
Las restricciones a las comunicaciones, incluido un apagón de internet, dificultaron el flujo de información. La oficina de derechos humanos de la ONU informó que los servicios telefónicos se restablecieron, pero las conexiones de internet seguían inestables.
El lunes por la noche, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció aranceles del 25% a importaciones de países que hagan negocios con Irán.
Trump declaró que evalúa opciones para castigar a Irán por la represión, incluida una mayor acción militar. A principios de mes dijo: “Estamos listos para atacar”.
Teherán no había respondido públicamente al anuncio de los aranceles, pero China criticó la medida. Irán, bajo sanciones estadounidenses, exporta gran parte de su petróleo a China, y también tiene como socios comerciales a Turquía, Irak, Emiratos Árabes Unidos e India.