Hasta el momento suman 26 víctimas mortales y otras 170 siguen desaparecidas en el norte de India, tras la ruptura de un glaciar del Himalaya, que provocó la crecida repentina de un río y una devastadora inundación.
Más del 1.000 rescatistas, incluyendo personal militar, policial y de desastres nacionales, trabajan en una operación de búsqueda desde muy temprano este lunes.
La mayoría de los desaparecidos trabajaban en dos plantas de energía en la presa Richiganga; algunos obreros quedaron bloqueados en dos túneles obstruidos por el torrente, de agua, barro y rocas.
Cuadrillas de rescate utilizan maquinaria pesada para remover toneladas de rocas, pero “aproximadamente 80 metros dentro del túnel está despejado y es accesible”, dijo Vivek Kumar Pandey, un responsable local.
El torrente arrasó el valle del río Dhauliganga, destruyendo todo lo que encontraba a su paso como carreteras y puentes, según imágenes tomadas por habitantes aterrorizados.
“Había una nube de polvo cuando pasó el agua. La tierra temblaba como durante un sismo”, declaró un lugareño.
“Si el incidente hubiera ocurrido por la tarde, después del horario laboral, cuando los obreros y trabajadores de las obras y los alrededores ya estaban en sus hogares, la situación no sería tan grave” declararon autoridades.
Los pueblos en las montañas que rodean el río fueron evacuados y las autoridades aseguraron que el mayor peligro de inundación ya pasó.
Ante la tragedia, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, envió el pésame a las familias de las víctimas y a todo el país.
Los 14 glaciares que dominan el río en el parque nacional de Nanda Devi son objeto de estudios científicos debido al cambio climático y la deforestación que aumenta los riesgos de desprendimiento.