Tres niños que cayeron a un lago tras quebrarse una capa de hielo, murieron y mientras otro permanece hospitalizado en el hospital en West Midlands, población que se localiza a unos 160 kilómetros al norte de Londres, Inglaterra.
Cuando recibieron el reporte, uno oficiales con uniforme saltaron al agua y rompieron el hielo usando sus propias manos para sacar a los menores de 8, 10 y 11 años; al lograr sacarlos del lago de Solihull se encontraban en paro cardiaco y los paramédicos ya “no pudieron reanimarlos”, informó la policía.
El cuarto niño, de 6 años, permanece en estado crítico.
Los cuerpos de emergencia buscaron durante la noche y hasta el lunes a otros dos niños que, según los informes, estaban con el grupo, aunque no hay certeza de si había más víctimas.
La tragedia se da cuando la región está viviendo intensas nevadas que complican los desplazamientos en todo el país; se han tenido que cancelar los vuelos en los aeropuertos, operadores ferroviarios desaconsejaban los viajes y la policía advertía de peligro en las carreteras.
Mientras los meteorólogos siguen emitiendo advertencias de clima severo para gran parte del Reino Unido.
El país registró su noche más fría del año hasta ahora en el norte de Escocia, con -15,7 grados Celsius.