Redacción.- El presidente estadounidense, Donald Trump aseguró este lunes que no quiere ir a la guerra con Irán, aunque advirtió que Estados Unidos está “mejor preparado” en caso de que surja un conflicto entre ambos países, tras los ataques contra refinerías en Arabia Saudita.
“Tenemos un nivel muy alto de munición. Estábamos a un nivel muy bajo cuando llegue”, presumió.
El sábado dos refinerías de la petrolera estatal saudí Aramco, clave para el abastecimiento mundial de crudo, fueron atacadas con diez drones, lo que causó una reducción de cerca del 50% de su producción.
El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, responsabilizó directamente a la República Islámica y aseguró que no había “pruebas” que apuntaran a que los ataques procedían del Yemen, y el domingo Trump señaló que Estados Unidos estaba “cargado y listo” para responder.
La reacción de Irán no se ha hecho esperar. Este lunes su Ministerio de Exteriores rechazó de nuevo las acusaciones de Washington sobre su presunta implicación y descartó un posible encuentro entre los presidentes de ambos países.
El precio del petróleo de Texas (WTI) para entrega en octubre abrió este lunes con una fuerte alza del 10,50%, superando la barrera de los 60 dólares el barril, en un ambiente volátil tras los ataques en Arabia Saudí.
El secretario estadounidense de Energía, Rick Perry, aseguró que es “todavía prematuro” saber si es necesario recurrir al crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) del país para compensar la subida de precios tras el ataque a refinerías saudíes.
Actualmente, Estados Unidos tiene guardados 630 millones de barriles para casos de emergencia en una reserva que fue creada en 1975, después del embargo árabe de petróleo que elevó los precios y provocó una aguda crisis económica.
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