Los incendios que destruyeron barrios enteros en Colorado, Estados Unidos, se fueron apagando desde la tarde de este viernes con la caída de nevadas que extinguían el fuego.
Al menos 500 viviendas quedaron reducidas a cenizas y decenas de miles de personas tuvieron que huir, pero por el momento no se tiene reporte de pérdidas humanas, “un milagro”, según el gobernador Jared Polis.
Por la noche las llamas tiñeron de naranja el cielo, con viento de hasta 160 km/h. Al parecer el incendio fue causado por la caída de postes eléctricos sobre un suelo árido; se propagó “en mosaico”, de modo que algunos barrios se salvaron mientras las casas de al lado se quemaron, explicó.
El servicio meteorológico estadounidense (NWS) colocó a parte de este estado, bajo alerta de tormenta invernal y prevé nevadas durante los próximos días.
Esta nieve “nos ayudará”, dijo El sheriff del condado de Boulder, Joe Pelle, quien duda que el fuego se propague de nuevo.
Como gran parte del oeste americano, Colorado, un estado árido, sufre desde hace años una sequía excepcional.
Con el calentamiento global, es probable que la intensidad y la frecuencia de los episodios de sequía y de olas de calor aumente aún más, creando condiciones que favorecen los incendios forestales.