La ceremonia de luto para despedir a la Reina Isabel II, comenzó este viernes con las campanadas en las iglesias, desde la Catedral de San Pablo hasta Westminster, y siguió con el disparo simultáneo de 96 salvas de cañón, una por cada año de su vida, desde varios puntos emblemáticos del Reino Unido.
En Londres, el Ejército disparó la andanada desde Hyde Park y la Torre de Londres, también hubo cañonazos desde los castillos de Edimburgo en Escocia y Cardiff en Gales, y en otras ubicaciones como Belfast, Irlanda del Norte, Plymouth y Gibraltar.
El disparo de cañones es un homenaje tradicional asociado a la monarquía, usado tanto para situaciones festivas como para los momentos de duelo como una señal de respeto. El origen del ritual se remonta a siglos atrás, hay registros históricos que indican que ya se hacía en el siglo XIV, a partir del momento en que las armas y la artillería empieza a difundirse.
Fueron usados durante momentos emblemáticos de la historia británica, como la muerte de la reina Victoria en 1901, y el fallecimiento de Winston Churchill, en 1965.
La muerte de la soberana también fue conmemorada en la Cámara de los Comunes británica, cuyos diputados guardaron un minuto de silencio a mediodía y le rendirán tributo hasta las diez de la noche.
En la Catedral de San Pablo habrá un servicio religioso en memoria de la reina al que asistirán los miembros del gobierno, políticos y varias autoridades.
Este viernes, el rey se reunirá con el Duque de Norfolk, maestro de ceremonias de la corte, con quien deberá discutir y aprobar el programa definitivo de conmemoraciones. Los indicios son los de un período de luto nacional de 12 días, a ser sancionado por el gobierno, durante el cual el féretro de Isabel estará expuesto a la reverencia popular en el Palacio de Westminster.