Una decena de cohetes cayeron la madrugada de este miércoles sobre la base militar Ain Al Asad en Irak, que alberga tropas de EEUU y de la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico (ISIS).
EEUU y el Estado Mayor de la Defensa española ha dicho que no había víctimas, mientras fuentes iraquíes aseguran que un “contratista civil” murió de un paro cardiaco.
El ataque es el segundo de este tipo en menos de un mes, lo que eleva el nivel de tensión a tan solo dos días de la esperada visita del papa Francisco a Irak.
“Informe inicial: 10 cohetes han sido disparados contra la base militar iraquí de Al Asad, que alberga a tropas de la coalición, este 3 de marzo hacia las 7.20 hora iraquí. La fuerzas de seguridad iraquíes dirigen la respuesta y la investigación”, publicó el portavoz de la coalición, el coronel Wayne Marotto.
La base aérea de Ain el Asad, a 160 kilómetros al oeste de Bagdad, es la misma que Irán bombardeó con misiles el año pasado en represalia por el asesinato del general Qasem Soleimani.
La primera operación del presidente Joe Biden, se interpretó como un ejercicio de equilibrio entre enviar una señal clara a Irán y no cerrar las puertas a un eventual diálogo; pero algunas de las milicias no han ocultado su descontento e incluso aireado su voluntad de vengar el bombardeo.
El nuevo ataque solo alienta los temores de quienes consideran que la seguridad de Irak supone un riesgo añadido para la visita papal.