Niños de tan solo 11 años están siendo decapitados en la provincia de Cabo Delgado, ubicada al norte de Mozambique, ha denunciado este martes la ONG Save the Children.
Los autores de estos crímenes son miembros del grupo terrorista local Al Shabab, también llamado Estado Islámico de África Central.
Se trata de una secta yihadista radical cuya insurgencia ha provocado al menos 2.600 muertos.
Una mujer contó a la ONG que fue testigo de la decapitación de su hijo de 11 años, mientras ella se escondía junto a sus otros hijos.
“Después de que mi hijo fue asesinado, entendimos que ya no era seguro vivir allí”
Otra madre de tan solo 28 años, relató una historia parecida, y un hombre de 47 denunció la muerte de su hermano y siete más.
El director de Save the Children en Mozambique, Chance Briggs, mostró su indignación ante estas muertes, que asegura no son las primeras; en noviembre de 2020, el comandante general de la policía mozambiqueña, Bernardino Rafael, informó de que miembros de Al Shabab habían cortado la cabeza a al menos 20 jóvenes tras los ataques a las localidades de Muidume y Macomia.
“Las decapitaciones forman parte de una estrategia para sembrar el terror, para extender el sentimiento de que el Gobierno ha abandonado a la población”
Pero a pesar de estos señalamientos, el grupo raramente ha dado alguna indicación sobre sus motivaciones políticas o religiosas, su estructura de liderazgo y, sobre todo, sus demandas.
Mozambique es el octavo país más pobre del mundo. Cabo Delgado es una las regiones más pobres, pero allí hay una cantidad enorme de recursos minerales, dijo Briggs, aunque que es muy difícil determinar exactamente qué hay detrás de la violencia en esta región.