Los líderes del G7 que agrupa a las naciones más ricas, se reúnen desde el lunes en un complejo turístico a orillas de un lago francés, poco después de que Estados Unidos e Irán anunciaran que habían alcanzado un acuerdo preliminar para poner fin a su conflicto.
Debatir los próximos pasos respecto a Irán será uno de los varios temas que los líderes mundiales abordarán durante la cumbre del 15 al 17 de junio, en la que también se buscará un consenso sobre la guerra en Ucrania, la lucha contra los desequilibrios económicos mundiales y el abastecimiento de minerales críticos fuera de China, el principal proveedor.
Acordaron impulsar una reforma del sistema internacional de cooperación y financiación al desarrollo con el objetivo de fomentar asociaciones económicas “mutuamente beneficiosas”, movilizar más inversión privada y reforzar el apoyo a los países más vulnerables frente al aumento de la deuda, los conflictos y las crisis globales.
En una declaración conjunta respaldada también por Kenia y Corea del Sur, presentes también en Évian como países socios del G7, los dirigentes de las principales economías advirtieron de que el actual modelo necesita una adaptación a los desafíos económicos y geopolíticos actuales.
“Necesitamos impulsar reformas estructuradas para racionalizar la arquitectura del desarrollo y garantizar su eficiencia e impacto”, señalaron los líderes de Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Japón en el documento conjunto.
El G7 subrayó que el crecimiento sostenible, la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de la resiliencia frente a crisis económicas, climáticas y conflictos continúan siendo objetivos prioritarios. Sin embargo, consideró que los recursos públicos por sí solos ya no son suficientes para cubrir las crecientes necesidades de financiación de los países en desarrollo.
Por ello, el grupo apuesta por un mayor protagonismo del sector privado mediante el uso de garantías, instrumentos de reparto de riesgos, financiación combinada y mecanismos de coinversión que permitan atraer capital hacia proyectos de desarrollo de gran escala.
Los líderes también defendieron el fortalecimiento de las instituciones financieras de desarrollo y de los bancos multilaterales para facilitar inversiones en infraestructuras, energía, transporte y digitalización, especialmente en África y otras regiones con importantes déficits de financiación.