El papa Francisco dedicó la primera petición del año a denunciar la violencia machista y a reivindicar el papel de las mujeres en la Iglesia.
La mañana del sábado 1 de enero de 2022, presidió en la Basílica de San Pedro, la primera Misa del año en la festividad de María Santísima, Madre de Dios y Día Mundial de la Paz.
“Cuánta violencia hay contra las mujeres. Basta, herir a una mujer es ultrajar a Dios, que tomó la humanidad de una mujer, no de un ángel, no, directamente de una mujer”
Demandó a los fieles que trabajen para promover a las madres y proteger a las mujeres, ya que ellas dan la vida y conservan el mundo.
En la homilía, presentó el pesebre de Belén como “la prueba de que Dios está junto a los pastores; nace en un pesebre, un objeto muy conocido para ellos, mostrándose así cercano y familiar”
Dijo que su pobreza es una hermosa noticia para todos, especialmente para los marginados, para los rechazados, para quienes no cuentan para el mundo.
“Dios llega allí sin ninguna vía preferencial, sin siquiera una cuna. Aquí está la belleza de verlo recostado en un pesebre” ha destacado.