El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania no solo ha generado el desplazamiento de cientos de miles de personas, sino también de un sin número de animales que huyen y la destrucción que trae consigo.
Veterinarios de la Fundación ADA, un refugio de animales ubicado en la ciudad polaca de Przemysl, cercana a la frontera con Ucrania, no han dormido bien ni una sola noche desde que comenzó la guerra, pues buscan ayudar lo más que pueden a los animalitos que también son víctimas.
Mascotas que pertenecían a refugios ucranianos, ahora bajo peligro inminente por los bombardeos rusos, o animalitos que llegan junto a ucranianos que buscan migrar a Polonia, así como otras que se pierden de sus dueños en el fragor del escape y el miedo a las detonaciones, llegan todos los días al refugio.
Para el equipo de la Fundación ADA ya se ha vuelto habitual arriesgar sus vidas para ingresar a Ucrania y ayudar en el traslado a Polonia de animales que eran cuidados en refugios, muchos de ellos reducidos a escombros actualmente.
Asimismo, ofrecen servicios veterinarios y refugio a quienes no tienen la capacidad de mantener a las mascotas con ellos mientras continúan su arduo camino por encontrar un techo donde vivir.
Han llegado a la clínica también cabras y zorros, por ejemplo. Una de las cabras, de tan solo meses de nacida, fue llevada por una mujer ucraniana que no soporto la idea de que muera de hambre por sus graves lesiones en ambas patas delanteras, y que se aferraba a la esperanza de que cuando todo el conflicto acabe pueda recogerla para llevarla de vuelta a su granja en Ucrania.
A través de redes sociales Fundación ADA ha expresado la necesidad de recursos como equipos médicos y fondos para pagar el transporte, con el objetivo de continuar con los rescates y tratamientos hasta que la situación se estabilice.
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