Prisioneros se amotinaron el lunes en una cárcel del noroeste de Siria tras el mortal terremoto, y al menos 20 escaparon, indicó la policía militar en la localidad de Rajo, cerca de la frontera con Turquía.
El centro alberga principalmente a miembros del grupo yihadista Estado Islámico (EI) de 2.000 internos, 1.300 son sospechosos de integrar el grupo rebelde.
En las áreas bajo control rebelde del noroeste, al menos 733 personas murieron y más de 2.100 resultaron heridas, según el grupo de rescate Cascos Blancos.
El conflicto en Siria comenzó en 2011 tras la brutal represión de protestas pacíficas y escaló con la participación de potencias extranjeras y yihadistas internacionales.
Cerca de medio millón de personas han muerto y el conflicto forzó a cerca de la mitad de la población del país a huir de sus casas, muchos de los cuales se refugiaron en Turquía.