Este 24 de febrero se cumple un año del anuncio del inicio de una “operación militar especial” en Ucrania, por parte de Rusia, más de 150.000 soldados en vehículos blindados fueron desplegados en la frontera y se reportaron los intercambios de fuego entre ucranianos y rebeldes prorrusos en la región de Donbás, Moscú.
El mundo quedó absorto ante una invasión armada en Europa después de décadas en que los conflictos bélicos en ese territorio parecían solo recuerdos.
Días antes de la invasión, Vladimir Putin, presidente de Rusia, había reconocido los territorios separatistas en Ucrania (Donetsk y Luhansk) y había anunciado el envío de soldados a Donbás, avivando aún más las tensiones.
La guerra extendió su terror y sangre por todo el territorio ucraniano, más de 18 millones de personas tuvieron que dejar sus hogares y buscar refugio en zonas más seguras o huir a otros países.
Al cumplirse este 2023 un año, la ONU ha confirmado que las muertes civiles suman más de 8 mil y los heridos los 18 mil, aunque hay reportes que elevan esas cifras a más del doble.
Mucho ha pasado en este primer año de guerra: entre ofensivas rusas y contraofensivas ucranianas, varias ciudades han cambiado de manos en los últimos meses, mientras los bombardeos rusos contra la infraestructura de Ucrania persisten.
Se trata de un acontecimiento solo comparable a otros dos grandes traumas globales de los últimos 30 años, los atentados de 2001 y la pandemia de 2020, con la diferencia de que ha llegado sin apenas margen temporal que permita haber digerido las repercusiones de todo tipo causadas por el coronavirus.