Alejandro Moreno Cárdenas encabezó la 24 Asamblea Nacional del PRI, donde se votó una reforma a los estatutos que le permitirán reelegirse hasta 2030, en medio de críticas y reproches entre la militancia por la celeridad y la poca transparencia en la organización del evento.
Finalmente se aprobó cambiar estatutos en una reunión a puerta cerrada, para que “Alito” pueda perpetuarse en la presidencia del partido.
El evento se ha celebrado en el Pepsi Center de la Ciudad de México, donde prácticamente luego de recibir críticas tras descrubrirse sus intenciones de reelegirse al frente del partido. Los pocos pesos pesados que le quedan al tricolor, caso del mismo Beltrones, de Beatriz Paredes o de Dulce María Sauri, habían rechazado el camino de Alito. En una carta firmada divulgada esta semana, decenas de militantes exigían la separación del cargo de Moreno, dada la crisis interna del partido.
El PRI, que en marzo cumplió 94 años, celebró su asamblea con muchos de los críticos esperando en la puerta, sin poder entrar. Los pocos que pudieron quedaron lejos del presídium, mientras afuera, algunos a patadas contrar una puerta de cristal que rompieron.
Priistas que se oponen a la reelección argumentan que ‘Alito’ tiene un total control de la mayoría de los dirigentes y delegados estatales, así como de los equipos de trabajo y mesas encargadas de los dictámenes de reformas a los Estatutos, a la Declaración de Principios, al Programa de Acción y al Código de Ética.
Indican que los cambios a los documentos básicos del partido dan al presidente nuevas y extraordinarias facultades, como la designación directa de los coordinadores parlamentarios en las cámaras de diputados y de senadores, así como la integración del Consejo Político Nacional, entre otras.
En su mensaje, Alejandro Moreno acusó que “quienes no han dado un solo golpe por el partido y no han sido capaces de repartir un volante no aman al partido, y quien no ama al partido no lo puede defender hoy”.