El Estado de Israel ha llevado a cabo diferentes actos de homenaje a las víctimas del 7 de octubre de 2023, mientras el Ejército israelí ha vuelto a bombardear Gaza, donde en este año cumplido han asesinado a más de 42.000 personas y que se ha extendido hasta el Líbano.
Entre las muertes y heridos de los asaltos israelíes a los grupos de Hamás y Hezbola, autoridades cuentan a decenas de civiles entre ellos muchos niños.
En esta jornada se han producido manifestaciones en todo el mundo pidiendo el final de los ataques israelíes.
El 90% de la población de Gaza se ha visto desplazada y la mayor parte malvive en condiciones infrahumanas, entre montañas de basura y aguas fecales debido en gran parte al bloqueo que Israel impone sobre la entrada de ayuda humanitaria a la Franja, según denuncia la ONU.
Un año después del inicio de la guerra, Gaza, como territorio, sus ciudades, sus infraestructuras, han sido destruidas y ha habido un tremendo sufrimiento, pero Hamás no ha sido destruido como organización.
“La escala de devastación y sufrimiento solo puede compararse con lo que los palestinos llaman la Nakba, la catástrofe de 1948”, explicó un profesor de la Universidad de California.
El fin de la guerra no está a la vista, pero el día que llegue no hay nada planeado para hacerse cargo de un territorio en el que viven 2,3 millones de personas y que habrá quedado arrasado.