Ozzy Osbourne, leyenda del Heavy Metal, falleció de un paro cardíaco, según precisa su certificado de defunción presentado en Londres, al que ha tenido acceso The New York Times.
El texto también confirma que padecía párkinson y una enfermedad coronaria, que contribuyeron al deceso.
El día de su muerte, según el diario neoyorkino, una ambulancia aérea traslado al cantante unos 12 kilómetros, desde su casa cerca del pueblo de Chalfont St. Giles en Buckinghamshire hasta el Hospital Harefield, en Uxbridge, un suburbio de Londres.
Apenas unas semanas antes, Osbourne actuó en el último concierto de Black Sabbath durante un festival en Birmingham, Inglaterra, su lugar de nacimiento y el de la banda, acompañados por estrellas del rock.
Como líder de Black Sabbath, Osbourne fue considerado uno de los creadores del heavy metal y gran influencia de bandas como Metallica, Slayer o Anthrax.