El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 17 de enero que impondrá un impuesto de importación del 10% a partir de febrero sobre productos provenientes de ocho naciones europeas, como respuesta a su oposición al control estadounidense de Groenlandia.
Groenlandia es un territorio semiautónomo de Dinamarca, aliado de la OTAN.
El mandatario publicó en redes sociales que Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia enfrentarán el arancel, que podría aumentar al 25% el 1 de junio si no se logra la compra total y completa de Groenlandia por parte de Estados Unidos.
La amenaza representa una escalada drástica y potencialmente peligrosa del enfrentamiento entre Trump y sus aliados de la OTAN, y tensó aún más una alianza que data de 1949 y que proporciona seguridad colectiva a Europa y Norteamérica, indicaron analistas.
El republicano ha utilizado sanciones comerciales como estrategia de presión internacional, generando tanto resistencia como compromisos de inversión según el contexto.
Trump argumentó que los aranceles son una represalia por los recientes viajes a Groenlandia de representantes europeos y por la oposición general a sus esfuerzos de adquirir la isla.
El presidente afirmó que Groenlandia es esencial para el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos denominado “Cúpula Dorada”, y ha señalado que países como Rusia y China podrían intentar apoderarse de la isla estratégica en el Ártico.
Aunque no está claro cómo el gobierno estadunidense aplicará estos aranceles bajo la ley vigente, expertos mencionan que podría invocar poderes de emergencia económica, herramientas que han sido objeto de litigios ante la Corte Suprema.
El anuncio de Trump ha generado inquietud dentro de la OTAN y entre aliados tradicionales de Estados Unidos, que ven en estas medidas una potencial fractura en los lazos de seguridad y cooperación que han caracterizado las relaciones transatlánticas durante décadas.