La NASA informó sobre una fuga en la Estación Espacial Internacional (EEI), lo que obligó a activar los protocolos de evacuación, ordenando a cinco astronautas a refugiarse en una nave Dragon de SpaceX acoplada mientras cosmonautas de Roscosmos continúan las operaciones de reparación, informó Bethany Stevens, secretaria de prensa de la agencia.
Las grietas y fugas en una sección de la estación espacial operada por Rusia -situada en un túnel de transferencia entre el módulo Zvezda y una escotilla de acoplamiento- son motivo de preocupación desde hace algún tiempo, sin embargo, un comunicado de la NASA sugirió que la situación podría haber empeorado.
No obstante, la orden fue levantada más tarde esa misma mañana, ya que la agencia espacial rusa “suspendió las labores de reparación estructural previstas para el viernes… a la espera de evaluar más mediciones y datos”.
El equipo está integrado por los estadounidenses Jessica Meir y Jack Hathaway, la francesa Sophie Adenot de la Agencia Espacial Europea y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev. Además, el astronauta estadounidense Chris Williams también ejecutó el mismo procedimiento.
La primera fuga fue sellada rápidamente, según informó el medio ruso Zvezda, mientras continúan los trabajos en otra zona afectada.
Los cinco astronautas que buscaron refugio permanecieron en el interior de la misma cápsula SpaceX Crew Dragon de 4 metros de ancho que transportó al grupo de la Crew-12 a la estación en febrero.
Esta medida tiene como objetivo preparar a los astronautas para una evacuación de emergencia en caso de catástrofe. Los astronautas se ponen a resguardo habitualmente, por ejemplo cuando la EEI pasa cerca de restos de basura espacial o cuando la estación se enfrenta a un riesgo catastrófico.
Las fugas en el segmento de la estación espacial bajo control ruso han constituido un problema grave y persistente durante años, con variaciones en la tasa de pérdida de aire del módulo. Además, la zona crítica —un túnel de transferencia denominado PrK que conecta el módulo ruso Zvezda con un puerto de acoplamiento— ha permanecido en gran medida aislada del resto de la estación espacial para contener el problema.
Sin embargo, tras casi un año sin causar mayores inconvenientes, las fugas problemáticas han vuelto a aparecer recientemente.