urante la última semana, el conflicto entre Estados Unidos e Irán pasaron de ser un intercambio de represalias latente a algo que se asemeja mucho más a una guerra total.
La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con ampliar la guerra a menos que Irán deje de atacar a los barcos que transitan por el estrecho de Ormuz.
En los últimos días, Estados Unidos amplió sus objetivos más allá de los emplazamientos costeros iraníes que albergan instalaciones de radar y drones, para incluir carreteras, túneles, vías férreas, infraestructura portuaria y, según los medios iraníes, una planta desalinizadora.
Irán, a su vez, amplió su lista de objetivos a siete países de la región, y los medios oficiales sugirieron que pronto podrían añadirse importantes puertos de los Estados árabes del Golfo. Kuwait ha sido uno de los países más afectados por los ataques iraníes, con daños en una planta desalinizadora y una refinería de petróleo. Jordania también ha sufrido bombardeos frecuentes.
El conflicto se encuentra en un punto de inflexión. Podría dar paso a una nueva ronda de mediación y negociación. Sin embargo, para la mayoría de los analistas, esto parece improbable. Ninguna de las partes parece dispuesta a dialogar; ambas han declarado que el memorando de entendimiento (MdE) acordado en junio tras semanas de arduas negociaciones ya no está vigente.
Tras la muerte el viernes de dos militares estadounidenses en Jordania en medio de una andanada de ataques con misiles iraníes, “los próximos días serán de los más peligrosos de la guerra”, dijo Ian Bremmer, fundador de Eurasia Group, una empresa de análisis de riesgos geopolíticos.
Estados Unidos, que anunció el domingo la muerte de otro militar en el norte de Iraq, dijo que “castigaría rápidamente” a Teherán por los ataques, e Irán volvió a atacar a Jordania el domingo.
El ataque con misiles iraníes contra Aqaba, en Jordania, el domingo, fue una clara muestra de ese riesgo, e Israel dijo que fragmentos cayeron en su territorio. Hasta el momento, Israel se ha mantenido al margen del conflicto, supuestamente a petición de la administración Trump, pero el descontento del Gobierno con el acuerdo con Irán es de sobra conocido. Funcionarios de defensa israelíes advirtieron el domingo de que el país responderá con contundencia si Irán ataca a Israel.