Redacción.- Ante una catástrofe natural, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha tenido que ordenar al ejército que se una a los esfuerzos para apagar los incendios que azotan tres millones de hectáreas en Rusia.
La orden del líder ruso para que los soldados se unan a los bomberos llegó después de que una serie de personalidades de la cultura, principalmente músicos, grabaran vídeos y enviaran mensajes instando al Gobierno a tomar medidas urgentes.
Según las últimas cifras oficiales, actualmente hay 246 focos activos de incendios (113 en Yakutia, 73 en Irkutsk y 60 en Krasnoyarsk sumando así los tres millones de hectáreas, pero de acuerdo con cálculos de Greenpeace, la situación es peor y en realidad las llamas se extienden a cuatro millones.
A pesar de ello, el gobernador de Krasnoyarsk, Alexandr Uss, opinó el lunes pasado que luchar contra los incendios “es inútil e incluso, hasta cierto punto, dañino”, ya que se trata de una situación normal en verano.
El combate contra las llamas se complica por el hecho de que muchos de los focos se encuentran en regiones de difícil acceso.
Si no se logra dominar las llamas con urgencia, surge otro peligro grave: que los incendios se extiendan a la turba del subsuelo, con lo que se vuelven subterráneos y entonces se hace muchísimo más difícil apagarlos, por lo que pueden durar largos meses, hasta el invierno.
Antes de que Putin ordenara que a esta lucha se sumaran los soldados, en la extinción de los incendios participaban casi 3.000 personas con cerca de 400 equipos especializados, incluidos aviones.
La vegetación afectada por los incendios es diversa, pues en la taiga además de los árboles hay numerosas plantas endémicas.
Mientras que el presidente, Donald Trump ha ofrecido la ayuda de Estados Unidos para luchar contra el fuego que golpea la extensa región llena de bosques.
Putin agradeció en una conversación teléfonica la ayuda ofrecida por Trump y señaló que la aceptará “en caso de que sea necesaria”; además, la oficina de prensa del Kremlin subrayó que el presidente ruso considera que la propuesta de su colega estadounidense es una “garantía de que en el futuro se logrará el total restablecimiento de las relaciones entre ambos países”






