Dos personas fueron asesinadas a tiros la noche del martes en Kenosha, durante la tercera jornada consecutiva de disturbios a consecuencia de las protestas ciudadanas por el incidente sufrido por el afroamericano Jacob Blake a manos de agentes de policía.
Hasta el momento las autoridades no han reportado detenidos, aunque el alguacil del condado, David Beth, dijo que creía que al menos una persona sería arrestada tan pronto según las imágenes de video que la policía ha revisado.
La policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que se habían reunido frente al tribunal de Kenosha, donde algunos sacudieron una valla protectora y arrojaron botellas de agua y fuegos artificiales a los oficiales.
La policía tuvo que utilizar vehículos blindados y oficiales con escudos hicieron retroceder a la multitud cuando los manifestantes ignoraron las advertencias de abandonar un parque cercano.
Mientras Jacob Blake permanece ingresado en el Hospital Froedtert de Milwaukee en estado grave tras haber recibido varios disparos de la policía cuando abría la puerta de un vehículo SUV.
Cabe destacar que en el vehículo estaban sus tres hijos menores de edad, y el incidente quedó grabado en vídeo y ha causado conmoción en todo el país.
El hombre que filmó el video dijo que vio a Blake pelearse con tres oficiales y los escuchó gritar: “¡Suelta el cuchillo! ¡Suelta el cuchillo!” antes de que estallaran los disparos, pero el no vio ningún cuchillo en las manos de Blake.
El gobernador de Wisconsin, Tony Evers, pidió calma, al tiempo que declaró el estado de emergencia en virtud del cual duplicó el despliegue de la Guardia Nacional.
Las multitudes han destruido docenas de edificios y provocaron más de 30 incendios en el centro de la ciudad.
El incidente se ha producido apenas unos días después de las multitudinarias protestas por la muerte el 25 de mayo en Mineápolis, Minesota de George Floyd, que fue asfixiado por un policía blanco.