“¿Dónde está mi bebé?, ¡No sé dónde está mi bebé!, ¡Ayudenme!, ¡He perdido a mi bebé!” eras los desgarradores gritos de una madre que tras ser rescatada en mitad del Mediterráneo buscaba a su pequeño.
Una frágil embarcación llevaba horas a la deriva y su suelo deshizo cuando los rescatistas del buque español Open Arms, la abordaron para colocar los chalecos y las mascarillas a los 117 náufragos que viajaban.
Decenas de personas acabaron al agua presas del pánico, 5 de ellas perdieron la vida en el naufragio; el pequeño fue finalmente rescatado, pero los médicos de la tripulación no lograron reanimarlo.
El niño, nacido en Guinea Conakri, se convirtió en la sexta víctima mortal de una jornada fatídica en la que la organización llevó a cabo tres rescates.
Entre la noche de este martes y la de este miércoles la tripulación del buque consiguió salvar a 257 personas que intentaban alcanzar Europa a través del Mediterráneo Central.
Además de los seis migrantes fallecidos, la Guardia Costera italiana evacuó a otras seis personas que fueron atendidas de emergencia en un hospital de Malta.
IMAGENES FUERTES
El flujo de migrantes que se lanzan al mar para intentar alcanzar las costas europeas se ha mantenido con la pandemia, aunque las cifras hayan experimentado una caída respecto al año pasado.