Redacción.- Al menos nueve personas murieron este viernes y 115 resultaron heridas durante los disturbios cerca de la ciudad boliviana de Cochabamba, donde se registraron graves choques entre manifestantes de grupos cocaleros afines al expresidente Evo Morales y fuerzas militares y policiales.
El ministro interino de Gobierno, Arturo Murillo, ha pedido a la Fiscalía una investigación “transparente” sobre cómo ocurrieron las muertes, además de expresar sus “condolencias” a las familias que han perdido a sus seres queridos y que el Gobierno interino no va “descansar hasta darle total tranquilidad a la población”.
Por su parte, el representante de la Defensoría del Pueblo en la región central de Cochabamba, Nelson Cox, ha sostenido que las fuerzas conjuntas de policías y militares llevaron a cabo una acción “desproporcionada” ante la manifestación, que desde el pasado 20 de octubre se han reportado 20 muertos y 500 heridos en las protestas.
La Defensoría del Pueblo ha hecho acercamientos con los dirigentes cocaleros y sindicalistas para conseguir que autoricen las autopsias a los fallecidos y establecer la causa precisa de las muertes.
El Gobierno transitorio de Bolivia manifestó el viernes que hubo casos “particulares” en alguno de los fallecidos y abrió la posibilidad de que los disparos hayan surgido del mismo lado de la protesta, no de las fuerzas de seguridad.
Las autoridades nacionales ha denunciado la presencia de grupos armados comandados por extranjeros en varias de las movilizaciones, que supuestamente están a favor de los partidarios de Evo Morales.
Evo Morales ha condenado, por su parte, la represión y ha llamado a las Fuerzas Armadas y a la Policía Boliviana a “que paren la masacre”.