La alcaldesa de Los Ángeles, California, Karen Bass, impuso el martes el toque de queda nocturno para el centro de la ciudad con el objetivo “detener a los malos actores que se están aprovechando de la caótica escalada del presidente Donald Trump”.
Estableció que las personas que no viven o trabajan en el centro de Los Ángeles debían evitar la zona, pues los policías arrestarán a las personas que violen el toque de queda y serán procesadas.
En una conferencia de prensa, declaró una emergencia local y que la medida estaría vigente desde las 20:00 horas del martes hasta las 06:00 horas del miércoles.
Se aplicó en una sección de 2.59 kilómetros cuadrados del centro de la ciudad, que incluyó la zona donde se han producido protestas desde el viernes 6 de junio.
“Llegamos a un punto de inflexión” indicó luego de que 23 negocios fueran saqueados.
El toque de queda es una medida necesaria para proteger vidas y salvaguardar la propiedad tras varios días consecutivos de creciente agitación en toda la ciudad, dijo por su parte, Jim McDonnell, jefe de Policía de Los Ángeles.