La capital del país fue escenario el domingo 8 de enero de dramáticos sucesos que muchos definieron como un “asalto a la democracia”, luego de que miles de seguidores del ex presidente Jair Bolsonaro invadieran los edificios del Congreso Nacional, la Presidencia y el Supremo Tribunal Federal.
Pedían una intervención militar y la renuncia de Luiz Inacio Lula da Silva, quien derrotó a su rival de extrema derecha en las elecciones de octubre, ante lo que decretó la intervención federal de Brasilia, lo que significa que el área de seguridad pública de la capital queda bajo supervisión del gobierno federal hasta el 31 de enero.
Las fuerzas de seguridad arrestaron a más de mil 200 personas, informó este lunes el Ministerio de Justicia.
“Esto es terrorismo, es un golpe de Estado. Estamos seguros de que la gran mayoría de la población no quiere que se imponga esta oscuridad”, dijo el ministro de Justicia, Flávio Dino.
Por su parte, a través de Twitter y tras horas de silencio, Bolsonaro se desmarcó de las acciones perpetradas por sus seguidores.