La tripulación de la misión histórica Artemis II, recibirá la máxima condecoración espacial que existe en Estados Unidos el 28 de agosto, tras batir el récord del Apolo 13 de mayor distancia recorrida desde la Tierra.
El presidente de EEUU, Donald Trump, entregará la Medalla de Honor Espacial del Congreso a la tripulación, en una ceremonia que tendrá lugar el viernes 28 de agosto en el Centro Espacial Johnson de Houston.
El comunicado de la agencia espacial estadounidense adelantó que la distinción alcanzará a “cada uno de los miembros de la tripulación del Artemis II de la NASA”, lo que sugiere que el astronauta canadiense Jeremy Hansen podría no figurar entre los galardonados, ya que la referencia apunta solo a los integrantes estadounidenses: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch.
Hasta ahora, solo treinta personas recibieron la Medalla de Honor Espacial del Congreso, entre quienes figuran nombres emblemáticos de la historia aeroespacial como Neil Armstrong, John Glenn y Alan Shepard.
La Misión
La expedición Artemis II partió desde el Centro Espacial Kennedy y llevó a bordo a Wiseman, Glover, Koch y Hansen en un recorrido de diez días alrededor de la luna.
El despegue desde Florida marcó el comienzo de una secuencia de maniobras críticas, incluida la inserción en una órbita terrestre inédita de casi 70.400 kilómetros de altura. Tras completar las verificaciones de la cápsula Orion en condiciones reales, la tripulación ejecutó la maniobra de inyección translunar y se dirigió hacia la Luna.
El perfil de la misión fue diseñado para validar la robustez del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la cápsula Orion, en el marco de un programa que busca asentar las bases para futuras misiones tripuladas en la superficie lunar.
La nave alcanzó la cara oculta del satélite el 6 de abril, estableciendo un nuevo récord al superar los 406.692 kilómetros de distancia respecto de la Tierra, por encima de la marca lograda por Apolo 13.Durante ese tramo, la comunicación con la Tierra se perdió durante 40 minutos, una experiencia inédita para la tripulación.
El regreso a la Tierra constituyó el tramo más exigente de la misión. Tras separarse del módulo de servicio, la cápsula Orion debió soportar una reentrada atmosférica a 40.000 km/h, con temperaturas externas que alcanzaron los 2.700 °C.
Durante seis minutos, la nave permaneció incomunicada antes de que los paracaídas se desplegaran y facilitaran el amerizaje en el Pacífico, frente a San Diego. El operativo de recuperación, coordinado entre la NASA y las fuerzas armadas estadounidenses, incluyó la extracción, el traslado en helicóptero y las primeras evaluaciones médicas tras una década fuera del planeta.