Redacción.- Encerradas entre frías paredes, sin luz y sin comida, se encontraban decenas de miles de hormigas obreras sin reina, en el búnker de Templevo, en Polonia y tras estudiar la colonia, un equipo de científicos ha decidido liberarlas.
El equipo de biólogos dirigido por Wojciech Czechowski, profesor de la Academia de Ciencias de Polonia, lleva estudiando desde hace años a unas hormigas que vivían en condiciones extremas. El lugar previamente era utilizado para almacenar armas nucleares.
Al no poder reproducirse, los insectos renovaban su población debido a que llegaban hormigas del exterior al resbalar por una tubería de ventilación que comunicaba el búnker con el exterior y de la que no podían salir luego.
Persistieron durante años en un lugar cerrado alimentándose de sus semejantes muertos. En total, el equipo descubrió alrededor de dos millones de hormigas muertas y un millón de hormigas vivas.
Según los investigadores, las hormigas no suelen practicar el canibalismo, generalmente ocurre solo cuando las colonias de hormigas entran en guerra entre sí, o en este caso que no se encontraron otras fuentes de alimento.
Para poder liberar a las hormigas y observar cómo se comportarían, Czechowski y su equipo instalaron un puente improvisado hacia el agujero de ventilación, a través del cual los insectos pudieron tener acceso a la superficie. Casi todas las hormigas liberadas regresaron al hormiguero sin mostrar ningún comportamiento agresivo hacia otros habitantes de la colonia.

