Una hilera de flores blancas fue dispuesta en Ban Nam Khem, la localidad tailandesa más afectada por el tsunami de 2004, para honrar la memoria de las víctimas de la catástrofe más mortífera del siglo.
La ofrenda floral fue instalada sobre un muro del parque dedicado a la memoria de los familiares de los fallecidos y algunos sobrevivientes, en medio de una larga y emotiva ceremonia que incluyó cantos y oraciones -vinculadas a religiones como el budismo y el islam-.
Con el mismo mar de Andamán de fondo, cientos de personas se reunieron en un acto narrado mayoritariamente en tailandés, pero que también tuvo espacios para cantos en inglés, como el “Amazing grace” del cristianismo, que fueron entonados por viajeros de varias partes del mundo, extranjeros que participaron para conmemorar a turistas que también fueron víctimas.
Además de Tailandia, con un memorial, más ofrendas florales y marchas rindieron tributo también en el sureste de la India.
La India fue uno de los catorce países que resultaron afectados hace veinte años por el tsunami.