Un tribunal de California condenó este viernes a Joseph DeAngelo, mejor conocido como el “Golden State Killer”, a 11 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional.
El sujeto es culpable de 13 homicidios y 50 violaciones cometidos durante las décadas de 1970 y 1980.
DeAngelo, que no mostró ningún tipo de emoción cuando escuchó su condena y habló públicamente por primera vez poco antes de recibir su pena: “Lo siento por toda la gente a la que he herido”.
Aceptó declararse culpable de los cargos para evitar una posible sentencia de muerte y en su declaración final, el juez de la causa, Michael Bowman dijo que no creía que el criminal “no mereciera la pena de muerte”, sino que aceptaron el acuerdo porque de lo contrario ese castigo “nunca hubiera tenido lugar”.
La cantidad de víctimas presente en las audiencias fue tan grande que Bowman debió buscar una locación especialmente grande para sentenciarlo y lo hizo en el salón de la universidad estatal de Sacramento, de la cual el hombre se había graduado 50 años antes con un diploma en justicia criminal.
En concreto, el criminal confesó haber atacado a 87 víctimas en 53 escenas de crímenes en 11 condados de California. Muchas de ellas lo enfrentaron a lo largo de tres días de audiencias. “Monstruo”, “malvado” y “sin alma” lo llamaron.
Los detectives que investigaron a DeAngelo dijeron que planeó cuidadosamente sus ataques y que a menudo tenía una ruta de escape a través de un sendero o arroyo lejos de la escena del crimen, por lo que era difícil atraparlo.
Para detenerlo los investigadores emplearon una técnica innovadora que utilizaba el ADN recuperado de la escena del crimen para encontrar parientes lejanos del asesino en una base de datos genética pública.
Luego construyeron árboles genealógicos para encontrar un posible sospechoso en DeAngelo.
Este sujeto vivía tranquilamente en un suburbio de Sacramento cuando los investigadores tomaron de un objeto su ADN y lograron de esa forma establecer que él era la persona que buscaban.