Estados Unidos y Reino Unido lanzaron la madrugada del viernes 12 de enero, una serie de ataques aéreos contra combatientes hutíes en Yemen.
La ofensiva fue en respuesta a los ataques contra buques mercantes en el mar Rojo que los rebeldes han realizado durante semanas, como muestra de apoyo a Hamás en su guerra contra Israel, que sin embargo, han perturbado el comercio internacional.
El presidente Joe Biden, confirmó los ataques “bajo mi dirección contra varios objetivos en Yemen utilizados por los rebeldes hutíes para poner en peligro la libertad de navegación en una de las vías fluviales más vitales del mundo”.
Por su parte, el primer ministro británico, Rishi Sunak, indicó que la acción se realizó conjuntamente con EEUU, contando con el apoyo no operacional de Australia, Países Bajos, Canadá y Bahréin.
Se ejecutaron un total de 72 ataques deliberados, de acuerdo al portavoz militar de los hutíes, que señala además que 5 de sus miembros murieron y otros 6 resultaron heridos. Fueron en sistemas de radar, sitios de almacenamiento y lanzamiento de drones, instalaciones de almacenamiento y lanzamiento de misiles y nodos de comando y control hutíes.